La inflamación no siempre es nuestra enemiga. Aunque nos cueste reconocerlo por las molestias que causa, puede ser muy valiosa: actúa como respuesta natural del cuerpo para protegernos y reparar el tejido dañado.

O sea, que la inflamación no aparece porque sí, para amargarnos el día. Pero tenemos que saber qué la produce para poder evitarla. Aplica estos 11 hábitos en tu día a día y empezarás a notar resultados. Ya verás.

1. Sigue una dieta rica en alimentos antiinflamatorios

Dale protagonismo a alimentos que pueden ayudarte a combatir la inflamación, como frutas, verduras, nueces, semillas, pescado graso o aceite de oliva. 

Estos alimentos están llenos de antioxidantes y ácidos grasos omega-3, que son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias.

2. Evita alimentos procesados y azúcares refinados

Las grasas trans, los aditivos y altas cantidades de azúcar que contienen los alimentos ultraprocesados pueden alterar el equilibrio de las bacterias intestinales, aumentar los niveles de insulina y promover la liberación de moléculas inflamatorias.

Trata de reducir su consumo y opta por alimentos frescos y naturales siempre que sea posible. A ver, siempre te decimos que hay tiempo para caprichos, pero que los caprichos no sean todos los días.

3. Mantente hidratado

El agua es esencial para todas las funciones corporales, incluida la lucha contra la inflamación. Bebe al menos 8 vasos de agua al día para mantener tu cuerpo bien hidratado y huye de los refrescos azucarados para paliar la sed.

Para que te sea más fácil, puedes añadir al agua hielos y piezas de fruta: fresas, limón, naranja… Le darán un sabor dulce de manera natural.

4. Haz ejercicio regularmente

La actividad física regular puede reducir la inflamación y mejorar tu salud general. Te sentirás mucho mejor, vaya.

Intenta realizar al menos 20 minutos de ejercicio de fuerza cada día y combínalo con actividades que te hagan estar en movimiento como caminar, nadar o practicar yoga. 

5. Duerme lo suficiente

El sueño es crucial para la recuperación y la reducción de la inflamación. La falta de sueño puede aumentar los niveles de hormonas del estrés, lo que contribuye a la inflamación y a muchos otros problemas de salud.

Asegúrate de dormir entre 7 y 8 horas cada noche y darle a tu cuerpo el tiempo necesario para recargar pilas.

6. Practica técnicas de relajación

Relacionado con lo que comentábamos en el punto anterior, la relación entre el estrés crónico y la inflamación en el cuerpo está más que demostrada. 

Incorporar técnicas de relajación como la meditación, el yoga o la respiración profunda puede ayudar a reducir ambas dolencias.

7. Consume suplementos antiinflamatorios naturales

Como la cúrcuma o el jengibre, que tienen propiedades antiinflamatorias y son fáciles de añadir en tus comidas. 

También puedes optar por tomarlas con infusiones. Así, además, te estarás hidratando.

8. Mantén un peso saludable

El exceso de peso contribuye a la inflamación porque las células adiposas liberan sustancias inflamatorias. Además, el exceso de grasa, especialmente alrededor del abdomen, puede alterar el metabolismo y la respuesta inmunológica.

Ya sabes cómo mantener a raya el exceso de peso. No hay secretos: una dieta equilibrada y ejercicio regular son la base sobre la que sostener nuestra salud.

9. Evita el alcohol y el tabaco

Esta es básica, pero no podemos pasarla por alto. El consumo de alcohol y el tabaquismo contribuyen a la inflamación porque ambos generan radicales libres y toxinas que dañan las células y los tejidos, activando respuestas inflamatorias en el cuerpo. 

Cuanto más reduzcas su consumo, mejor para tu organismo. Y no «solo» por la inflamación.

10. Incrementa el consumo de fibra

La fibra promueve una buena salud digestiva: mejoran la flora intestinal y la producción de ácidos grasos. También ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre y a reducir el colesterol, factores que pueden contribuir a la inflamación cuando están desregulados.

Llena tu despensa de frutas, verduras, legumbres y granos enteros y tendrás siempre cerca grandes aliados para combatir la inflamación.

11. Mantén relaciones sociales saludables

Las conexiones sociales positivas pueden reducir el estrés y, por ende, la inflamación. 

Puede ser tan sencillo como pasar más tiempo con amigos y familiares que te hagan sentir bien y te relajen de las preocupaciones. Quizá sea un hábito que no esperabas encontrar aquí, pero que, seguro, te ayudará mucho.

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