Ya está aquí febrero. Parecía que no iba a llegar nunca, ¿verdad? Después de los empachos de Navidad y los propósitos de año nuevo, toca hacer cuenta de cuántos objetivos llevamos encaminados. ¿Empezaste muy fuerte con el deporte y te has ido desinflando por el camino? Pues es lo más normal del mundo. 

Por eso, hemos preparado estos consejos 100% prácticos que te ayudarán a convertir el deporte en un hábito. Mantener un estilo de vida saludable y activo está en tu mano. ¡Solo hay que empezar!

1. Establece objetivos que puedas cumplir

Define metas realistas y alcanzables. Estas metas pueden ser tanto a corto como a largo plazo y deben adaptarse a tus capacidades físicas y objetivos personales.

Que tu objetivo sea claro, medible y alcanzable facilita su seguimiento y evita la sensación de agobio al no poder abarcarlo. Permítete concentrarte en pasos pequeños y concretos y sigue hacia delante.

Establecer objetivos que puedas cumplir contribuye a construir confianza en ti mismo. Cada logro, por pequeño que sea, refuerza la creencia en tu capacidad para superar desafíos y alcanzar metas más ambiciosas a largo plazo.

2. Sigue un plan de entrenamiento a tu medida

Seguir un plan de entrenamiento personalizado es crucial para mantener la constancia en el deporte y alcanzar tus objetivos de manera efectiva. Un plan adaptado a tus necesidades y capacidades específicas maximiza la eficiencia de tus entrenamientos, asegurando que cada sesión sea relevante. 

En Enola, personalizamos tus entrenamientos y los adaptamos a tu edad, estado de salud y condición física, para que puedas entrenar de manera integral y sin riesgos. Además, puedes bajar o aumentar la intensidad de tus entrenamientos para ajustarlos 100% a ti.

3. Establece un horario regular

Una parte esencial de establecer un hábito es asignarle un horario. Así, será más fácil que respetes y guardes ese tiempo para cumplir tu objetivo.

Ahora viene el eterno debate: ¿es mejor hacer deporte por la mañana o por la tarde? El mejor horario es el que te permita cumplirlo, independientemente de la hora. 

Lo bueno de entrenar por la mañana si no tienes el hábito de entrenar es que puede darte energía para el resto del día y es más difícil que te surjan imprevistos a una hora temprana.

Por otro lado, cuando haces deporte por la tarde es posible que tu rendimiento sea mayor, pues has comido al mediodía y tienes más reserva energética, lo que puede dar como resultado entrenamientos más efectivos. Además, entrenar por la tarde es una excelente manera de liberar el estrés acumulado durante el día.

Así que, te lo repetimos, lo que tú prefieras.

4. Integra el ejercicio en tu vida diaria

¿Qué queremos decir con esto? Que optes por las escaleras en lugar de usar el ascensor, que camines en lugar de coger el coche o el autobús (siempre que sea posible, claro), que realices estiramientos durante las pausas en el trabajo… 

En fin, que intentes abandonar el sedentarismo introduciendo pequeños hábitos para activarte. Muévete, estírate, camina… Tu cuerpo te lo va a agradecer.

5. Prioriza la recuperación

Siempre te decimos lo importante que es la recuperación a la hora de planificar tu entrenamiento. 

Asegúrate de incluir períodos de descanso adecuados para permitir que tu cuerpo se recupere y reducir el riesgo de lesiones.

6. Celebra los logros

Celebra todos tus logros, grandes o pequeños. Te ayudará a mantenerte motivado y reforzar tu compromiso con el deporte.

Puedes registrar hitos y establecer recompensas personales como disfrutar de tu postre favorito o darte un día de descanso adicional. Otra manera de celebrar tus logros es compartirlos con amigos y familiares. Puedes publicarlo en redes sociales o enviar mensajes a tu círculo cercano. Compartir el éxito aumenta la satisfacción y fomenta el apoyo mutuo.

Tomar fotografías de tu progreso también es una buena manera de documentar tu progreso, a la vez que aumentas tu motivación para continuar con tu nuevo estilo de vida. 

7. Mantén una mentalidad positiva

Tan importante es tu esfuerzo físico como tu actitud. Intenta no ver el deporte como una obligación que debes cumplir. Piensa mejor en cómo te sientes después de realizarlo y lo mucho que te ayuda a verte mejor.

Una mentalidad positiva influye en tu capacidad para mantener la constancia y la motivación a lo largo del tiempo. Te ayuda a superar la autocrítica excesiva y a celebrar tus logros, por pequeños que sean.

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