¿Quieres hacer deporte pero te da miedo hacerte daño? ¿Ya has tenido alguna lesión entrenando y no quieres volver a repetir la experiencia? Hacer deporte no es cuestionable. Hay que hacerlo. Pero tenemos que hacerlo con cuidado, sabiendo dónde están nuestros límites y realizando la técnica correcta de los ejercicios. 

Para que tus entrenamientos sean seguros y también efectivos, pon en práctica estos 3 consejos y despídete de las excusas que no te permiten entrenar cada día. ¡Hay que pasar a la acción!

1. Nunca te saltes el calentamiento y el estiramiento

Puede que, antes de entrenar, te dé pereza calentar unos minutos porque quieres pasar directamente al meollo del asunto. Pasa igual cuando llegas al final de la rutina: no quieres «perder el tiempo» estirando porque tienes cosas que hacer. ¡Error!

El calentamiento y el estiramiento forman parte del entrenamiento, no son opcionales.  Una de las claves fundamentales para prevenir lesiones, especialmente a medida que nos hacemos mayores, es preparar nuestro cuerpo para la actividad física con ejercicios suaves que nos activen. Por eso, el calentamiento suele incluir ejercicios de movilidad articular, cardio ligero y estiramientos dinámicos. 

¿Y qué pasa con los estiramientos? Los ejercicios de los estiramientos nos ayudan a descender la frecuencia cardíaca de manera paulatina, reducen la rigidez de las articulaciones y favorecen la flexibilidad de los músculos. Se realizan al final del entrenamiento para que nuestro cuerpo vuelva a la calma. Además, son tan relajantes que, para mucha gente, se convierten en la parte favorita de la rutina.

2. Pon el foco en entrenar tu equilibrio

Sí, seguramente los ejercicios de equilibrio no estén en tu mente cuando te pones a entrenar, pero debes empezar a priorizarlos y dedicarles más tiempo.

¿Por qué el equilibrio es tan importante en la prevención de lesiones? Fácil. Porque tener mayor estabilidad y agilidad con nuestro cuerpo permite que controlemos mejor los ejercicios que realizamos.

No hace falta que empieces a hacer el pino mañana, la moderación de la intensidad del ejercicio también juega un papel protagonista en la prevención de lesiones. Puedes probar con esta rutina para empezar e ir incrementando la duración y la intensidad.

3. Incorpora ejercicios de bajo impacto para tus articulaciones

Opta por actividades que minimicen la carga en tus articulaciones a la vez que les proporcionan beneficios. Ejercicios como la natación y el yoga son opciones ideales, ya que ofrecen un moderado entrenamiento cardiovascular y fortalecimiento muscular sin poner demasiada presión en las articulaciones. No te olvides de incluir ejercicios de fuerza (sentadillas, planchas, flexiones…) en tu rutina. Puedes hacerlos solo con tu propio peso, sin incluir mancuernas extra para no sobrecargar la articulación.

Te recomendamos 100% que incorpores ejercicios para incrementar tu flexibilidad. Los músculos y las articulaciones flexibles pueden adaptarse a diferentes situaciones sin romperse.

Recuerda, la clave está en encontrar el equilibrio entre exigirle un esfuerzo a tu cuerpo y preservar la integridad de tus articulaciones. La elección de actividades de bajo impacto te permitirá mantener un estilo de vida activo sin comprometer la salud de tus articulaciones a largo plazo.

Un último consejo. Antes de embarcarte en cualquier rutina de ejercicios, si tienes o has tenido alguna dolencia, lo más recomendable es que lo consultes con tu médico o especialista. Así podrás saber si hay algún ejercicio que debas restringir de tu rutina y ajustar mejor tu entrenamiento.

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